CAPÍTULO 11
Pedro sale
corriendo al pasillo a buscarla, toma con cuidado su brazo, la gira y al quedar
de frente, la mira a los ojos y ve que se encuentra llorando, se abrazan y quedan
así un largo rato, hasta que Paula no da más y lo besa, fue el mejor beso que
alguien le pudo haber dado, Paula sentía lo mismo que él y se lo estaba
diciendo en el mejor de los idiomas, el idioma de los enamorados. Mientras el
beso ocurría, un sonido extraño retumbaba en su oído.
Si, todo
había sido un sueño, ni el se le había declarado, ni se habían besado, ni Paula
lo fue a buscar.
Este
sueño lo destrozó a Pedro, porque se dio cuenta que él nunca iba a poder declarársele
porque era muy tímido y no era de arriesgarse, tenía miedo de perder su amistad
y la confianza que estaban generando (aunque hacía una semana que no se dirigían
la palabra).
Al despertarse,
se encontró con su familia que también recien se desprtaban, cosa que lo
sorprendió dado que normalmente era el solo el que dormía los sábados hasta el
mediodía, pero lo que preguntó
Pedro:
Buen día
Todos:
Buen día
Pedro:
Recién se despertaron?
Ana: Si
amor, es que ayer llegamos muy tarde
Pedro:
Pero a donde fueron, porque no me avisaron.
Caro: Si
que te avisamos, pero dijiste que no querías ir, sumado a que ayer cuando nos
fuimos estabas durmiendo la siesta y jamás de despertaste cuando Lu te pregunto
por segunda vez
Lu: Es
verdad PP, me dijiste que ya habías dicho que no
Pedro:
No entendió nada, a donde fueron
Horacio:
A lo de los Chaves.
Cuando
Horacio dijo eso, a Pedro se le clavó una espina en el corazón, sentía que por
un enojo de él estaba perdiendo de pasar el tiempo con Paula, que todo lo que
había reprochado a su familia (dado que por la palea de ambas dejaron de verse
10 años), el tiempo que estaba perdiendo ahora era pura y exclusivamente su responsabilidad.
Lu: Que
te pasa PP, tenes los ojos llorosos
Y si, si
alguien se iba a dar cuanta era Luciana, su hermana, su consejera, su mejor
amiga, quien lo conoce más que a la palma de su mano
Pedro:
Podemos hablar Lu, te necesito de psicóloga
Lu:
Claro, vamos a mi pieza
Cuando
los menores de la familia se dirigieron a la habitación de la muchacha, se
situaron sobre la cama de la dueña. Ahí fue cuando PP le empezó a contar todo
lo que le estaba pasando y lo que lo movilizaba interiormente. Por lo que Lu le
dijo:
Lu: Creo
que tendrías que hablar con ella, no viste la cara que te pone cuando te ve, te
acordas las veces que les hacía campana para que se den besitos a escondidas de
todos cuando eran chicos y tenían un amor oculto, te acordas todas las veces
que lloraste y le dijiste de todo a mama y a papa por no poder verla, por no
poder saber como estaba.
Mientras
que Lu le decía todo esto, PP se puso a llorar, por lo que Lu se semisentó en
la cama, y apoyo a PP en su pecho para que llore tranquilo mientras que le
acariciaba el pelo.
Pedo: Y
que decís que haga?
Lu: Creo
que te la tenés que jugar, si los miedos son esos, soluciónalos, a las familias
se lo pueden ocultar por un tiempo, yo los sigo ayudando, su amistad es algo
que lo tienen que plantear entre los dos, el tema de los celos, creo que se va
cuando estén juntos, y todos los miedos que vallas teniendo, cántaselos a ella
y sáquenselos juntos.
Pedro:
Pero…
Lu: Sin
peros
Pedro:
Esta bien, pero y si no le gusto
Lu: Arriésgate,
vos la amás?
Pedro:…
Hola! Me odian, lo se! Pero el día que escribí eso me desperté de mal humor, y quedó asi (la primera y segunda parte no lo escribí en el mismo momento).
Bueno, quizás y solo quizás, a la noche si hay comentarios subo otro!
Gracias por la buena onda de siempre! Dejen sus comentarios (u hoy sus puteadas) acá con nombre o como anónimo o en @AmorPauliter2
Beso grande
Vero
Re corto....
ResponderBorrarNo te odio, pero me ilusioné pensando que era realidad jaja. Espero el de la noche please
ResponderBorrarnoooo me hiciste ilucionar jaja besos :( @robel16
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