lunes, 5 de agosto de 2013

CAPÍTULO 11


Pedro sale corriendo al pasillo a buscarla, toma con cuidado su brazo, la gira y al quedar de frente, la mira a los ojos y ve que se encuentra llorando, se abrazan y quedan así un largo rato, hasta que Paula no da más y lo besa, fue el mejor beso que alguien le pudo haber dado, Paula sentía lo mismo que él y se lo estaba diciendo en el mejor de los idiomas, el idioma de los enamorados. Mientras el beso ocurría, un sonido extraño retumbaba en su oído.

Si, todo había sido un sueño, ni el se le había declarado, ni se habían besado, ni Paula lo fue a buscar.

Este sueño lo destrozó a Pedro, porque se dio cuenta que él nunca iba a poder declarársele porque era muy tímido y no era de arriesgarse, tenía miedo de perder su amistad y la confianza que estaban generando (aunque hacía una semana que no se dirigían la palabra).

Al despertarse, se encontró con su familia que también recien se desprtaban, cosa que lo sorprendió dado que normalmente era el solo el que dormía los sábados hasta el mediodía, pero lo que preguntó


Pedro: Buen día

Todos: Buen día

Pedro: Recién se despertaron?

Ana: Si amor, es que ayer llegamos muy tarde

Pedro: Pero a donde fueron, porque no me avisaron.

Caro: Si que te avisamos, pero dijiste que no querías ir, sumado a que ayer cuando nos fuimos estabas durmiendo la siesta y jamás de despertaste cuando Lu te pregunto por segunda vez

Lu: Es verdad PP, me dijiste que ya habías dicho que no

Pedro: No entendió nada, a donde fueron

Horacio: A lo de los Chaves.


Cuando Horacio dijo eso, a Pedro se le clavó una espina en el corazón, sentía que por un enojo de él estaba perdiendo de pasar el tiempo con Paula, que todo lo que había reprochado a su familia (dado que por la palea de ambas dejaron de verse 10 años), el tiempo que estaba perdiendo ahora era pura y exclusivamente su responsabilidad.


Lu: Que te pasa PP, tenes los ojos llorosos


Y si, si alguien se iba a dar cuanta era Luciana, su hermana, su consejera, su mejor amiga, quien lo conoce más que a la palma de su mano


Pedro: Podemos hablar Lu, te necesito de psicóloga

Lu: Claro, vamos a mi pieza


Cuando los menores de la familia se dirigieron a la habitación de la muchacha, se situaron sobre la cama de la dueña. Ahí fue cuando PP le empezó a contar todo lo que le estaba pasando y lo que lo movilizaba interiormente. Por lo que Lu le dijo:


Lu: Creo que tendrías que hablar con ella, no viste la cara que te pone cuando te ve, te acordas las veces que les hacía campana para que se den besitos a escondidas de todos cuando eran chicos y tenían un amor oculto, te acordas todas las veces que lloraste y le dijiste de todo a mama y a papa por no poder verla, por no poder saber como estaba.


Mientras que Lu le decía todo esto, PP se puso a llorar, por lo que Lu se semisentó en la cama, y apoyo a PP en su pecho para que llore tranquilo mientras que le acariciaba el pelo.


Pedo: Y que decís que haga?

Lu: Creo que te la tenés que jugar, si los miedos son esos, soluciónalos, a las familias se lo pueden ocultar por un tiempo, yo los sigo ayudando, su amistad es algo que lo tienen que plantear entre los dos, el tema de los celos, creo que se va cuando estén juntos, y todos los miedos que vallas teniendo, cántaselos a ella y sáquenselos juntos.

Pedro: Pero…

Lu: Sin peros

Pedro: Esta bien, pero y si no le gusto

Lu: Arriésgate, vos la amás?


Pedro:…





Hola! Me odian, lo se! Pero el día que escribí eso me desperté de mal humor, y quedó asi (la primera y segunda parte no lo escribí en el mismo momento).
Bueno, quizás y solo quizás, a la noche si hay comentarios subo otro!
Gracias por la buena onda de siempre! Dejen sus comentarios (u hoy sus puteadas) acá con nombre o como anónimo o en @AmorPauliter2
Beso grande
Vero 

3 comentarios:

  1. No te odio, pero me ilusioné pensando que era realidad jaja. Espero el de la noche please

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  2. noooo me hiciste ilucionar jaja besos :( @robel16

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